Carta abierta a Marcela y Felipe Herrera de Noble
Reciban el fraterno saludo de Paz y Bien.
Muchas veces pensamos que las cosas no
son lo que son. Un discípulo le pide al maestro
Zen que le escriba una frase que lo ayude en la
vida; el maestro toma el pincel y escribe
“atención”, el discípulo decepcionado le dice:
“maestro, ¿puede agregar algo más importante?,
el maestro vuelve e escribir “atención”.
Molesto el discípulo le pregunta: ¿Maestro,
qué significa atención? El maestro responde:
“atención” significa, “atención”
La verdad muchas veces suele ser dolorosa,
pero siempre es sanadora, del cuerpo, el entendimiento
y el espíritu, siendo reparadora
para la sociedad a la cual pertenecemos.
Es necesario para la vida de cada uno de
ustedes conocer su origen, pertenencia e
identidad. Si de los análisis del BNG, surge el
esclarecimiento de la identidad de ustedes,
con serenidad y en búsqueda de la Verdad,
sabrán que nunca fueron abandonados por
sus padres, secuestrados y desaparecidos, que
fueron apropiados, y que sólo ustedes, que son
personas adultas, tienen la capacidad de decidir
sobre sus propias vidas y optar por el camino a seguir. Cerrar la puerta a la memoria e identidad,
es una carga que arrastrarán toda la vida, o enfrentar la situación y saber que la sociedad, el
país, la conciencia de la humanidad tienen el derecho de alcanzar la Verdad y la Justicia, para el
presente y el futuro de la vida de nuestro pueblo y para que nunca más vuelva el pueblo a vivir esa
época de terror
Marcela y Felipe, todos estamos sujetos a la duda existencial, pero siempre tenemos la posibilidad
de saber que, en los momentos más oscuros de la vida, aparece la luz de la esperanza.
Soy un sobreviviente de la época de terror vivido bajo la dictadura militar en nuestro país y
en otros países de Latinoamérica. Más de una vez he visto el rostro de la muerte y el sufrimiento
de los pueblos, así también su capacidad de resistencia en el Amor, en la espiritualidad. En ese
caminar de la vida aprendí que el Amor no se apropia, no se compra, ni se vende, es el acto más
profundo de la libertad. Nadie puede amar por decreto, imposiciones o intereses. Si realmente
existe la fuerza profunda del Amor, no se trabaría el camino hacia la Verdad, como se ha intentado
desde hace años a través de maniobras judiciales dilatorias permanentes.
Ustedes no eligieron lo que están viviendo, pero puedo decirles que, para el presente y futuro
de sus vidas, es necesario derribar los muros de la intolerancia y lograr el derecho de cada uno de
ustedes y la reparación jurídica y social al pueblo.
Tengan presente que la situación que viven ustedes, no es un hecho aislado en la vida de nuestra
sociedad. Al enviarles esta carta abierta es para ayudarles fraternalmente a despertar a la vida
con dignidad, asumir sus luces y sombras y tener conciencia crítica, que les permita discernir con
claridad el camino a seguir. Presten atención a sus conciencias y al clamor del pueblo.
Que Dios les de mucha fuerza y esperanza.
Adolfo Pérez Esquivel
Buenos Aires, 14 de junio del 20