SOBERANOS
Por Juan Carlos Martínez
Algunos medios de comunicación han puesto el grito en el cielo porque el presidente norteamericano Barack Obama ha excluido a la Argentina de una gira que sólo abarcará tres países de este continente: El Salvador, Brasil y Chile.
Los analistas de esos medios presentan la exclusión de la Argentina como una suerte de maldición satánica porque el presidente del país más poderosos de la tierra omitirá pisar este suelo donde el imperio ha pisado tantas veces a través de sus intervenciones económicas y sus permanentes injerencias. Sobre todo cuando Menem inició su romance con los Estados Unidos en aquel vergonzoso período de las relaciones carnales con el imperio.
Si la exclusión de nuestro país en la gira de Obama respondiera a la existencia de un cambio de esa relación, es decir, el reemplazo de una relación de sometimiento a una relación de respeto a nuestra soberanía, deberíamos festejar que el presidente yanqui haya excluido de su viaje a la Argentina.
Tan acostumbrados estamos a mirar para el Norte a la espera de sus órdenes, que el día que decidimos lanzarnos a caminar sin el bastón del gendarme, nos parece que se nos acaba el mundo.
Los que se lamentan porque Obama no hará una escala en la Argentina, deberían recordar las continuas intervenciones de los Estados Unidos en la vida interna de los países de este continente.
Todas las sangrientas dictaduras que regaron de sangre estas tierras contaron con el decidido apoyo del imperio, desde su organización hasta su ejecución.
Inteligencia, armas y dinero han sido los tres pilares que Estados Unidos utilizó para derrocar gobiernos legítimos o para instalar gobiernos títeres que respondieran a sus intereses.
Por eso es que no se entiende (¿o sí?) el lamento cuasi lacrimógeno que están haciendo por estas horas algunos sectores porque Barack Obama no visitará en marzo a la Argentina.
Cuanto más lejos estemos del imperio, más cerca estaremos de ser soberanos.
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