jueves 23 de febrero de 2012 |
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NUEVAS Y PERVERSAS ESTRATEGIAS PARA GANAR TIEMPO Y DILATAR LA VERDAD SOBRE EL ORIGEN DE MARCELA Y FELIPE NOBLE En medio de la labor de los científicos del Banco Nacional de Datos Genéticos que procuran establecer la identidad de Marcela y Felipe Noble, los abogados de la dueña el Grupo Clarín pergeñaron una nueva estrategia con dos objetivos fundamentales: crear dudas en torno de la seriedad del BNDG y ganar tiempo pensando en un eventual cambio político que les permitiría mantener la impunidad sobre delitos de lesa humanidad. La contaminación de las muestras analizadas en el Hospital Durán es una nueva demostración de la audacia con la que los abogados de la acusada llevan adelante su defensa
Contaminaciones
Por Juan Carlos Martínez
A la luz del contexto político
actual, no hay que descartar
que la viuda de Noble y quienes sostienen
su impunidad jueguen sus
cartas a ganar tiempo, por lo menos
hasta que en la Argentina se sepa
quiénes serán los inquilinos de la
Casa Rosada a partir del próximo
año. Si la oposición -de la que el Grupo
Clarín juega en primera línea- se
impone en las elecciones de 2011, la
viuda de Noble confía en que podrá
imponer reglas de juego para mantener
su impunidad en torno de la
apropiación de aquellos niños que
llegaron a sus manos por gestiones
que hizo Héctor Magnetto ante el
propio dictador Jorge Videla.
A eso está apostando todo su esfuerzo
el monopolio a través de las
ediciones diarias de Clarín con el
complemento de la cadena de medios
radiales y televisivos que siguen
al pie de la letra la línea editorial que
baja desde la cúspide del poder que
ejerce el nombrado Magnetto.
Es claro que algunas cosas han
cambiado en los últimos años y ya
no será tan fácil para el Grupo Clarín
manejar las decisiones de los
jueces como hizo hasta ahora, sobre
todo porque la Corte Suprema no
está formada por incondicionales
del poder político de turno como en
otros tiempos no muy lejanos. Además,
el ocultamiento de la verdad
sobre el origen de Marcela y Felipe
puede durar un tiempo pero no todo
el tiempo.
SALIDA ENTRE GALLOS
Y MEDIANOCHE
Hace unos días, algunas crónicas
periodísticas dieron cuenta de la subrepticia
salida de Ernestina Herrera
de Noble rumbo al exterior. Dicen
que viajó a Uruguay y desde el país
vecino siguió a los Estados Unidos.
Los trascendidos señalaron que el
alejamiento de la mujer más poderosa
del país se produjo en mayo,
justamente cuando el cerco sobre la
identidad de Marcela y Felipe Noble
se hacía cada vez más estrecho.
Sin embargo, algunas fuentes
revelaron que Ernestina había regresado
al país a mediados de julio
señalando que se trataba de uno de
sus tantos viajes al exterior. Después
de todo, la viuda de Noble no tiene,
por ahora, impedimento alguno para
salir de la Argentina y lo mismo
ocurre con Marcela y Felipe.
Algunas fuentes oficiosas especularon
con la posibilidad de que
Ernestina pudiera alejarse temporalmente
del país mientras se resuelven
los análisis inmunogenéticos a que
están obligados Marcela y Felipe
en una causa que alcanzó nuevos
impulsos desde que la jueza Sandra
Arroyo Salgado tomó en serio el
caso que dormía en el juzgado del
desplazado juez Conrado Bergesio.
En ese contexto, se cree que la
permanencia de la viuda de Noble
en la Argentina podría tornarse muy
riesgosa porque si se confirma que
Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos
–lo que es más que probable-
Ernestina terminaría dando con sus
huesos en la cárcel.
Pero, claro, los abogados de la
viuda de Noble son muy duchos para
poner palos en la rueda y siempre encontrarán
algún resquicio por donde
la noble señora pueda zafar de los
delitos que pesan sobre su nebulosa
historia.
Hace ocho años conoció un calabozo
por dentro –de lujo, claro está-,
pero calabozo al fin. De lujo comparado
con las mazmorras adonde son
arrojados los ladrones de gallinas,
cuya pérdida de libertad nace de delitos
menores, nunca comparables a
los de lesa humanidad, en los que se
incluye el robo de niños.
No es que esté mal que los presos
de clase A sean alojados en salas de
categoría. Ni que dispongan de peluqueros,
pedicuros y mayordomos
de la categoría del Fino Palacios. Lo
que no está bien es que las cárceles a
las que van los pobres no sean sanas
y limpias, como manda la Constitución
y que encima los golpes y las torturas
sean una suerte de menú fijo.
Por si alguien no lo sabe, hay que
recordar que cualquier discriminación
en el trato de las personas nada
tiene que ver con la igualdad ante la
ley.
Pero volvamos a la noble dama.
Hasta aquel 17 de diciembre
de 2002, ella vivía protegida por la
impunidad que da ese poderoso
caballero llamado don dinero. Su
detención fue fugaz, pero marcó
un camino a recorrer. Un camino
interrumpido precisamente porque
los obedientes caballeros de toga encontraron
la fórmula para que la noble
apropiadora pasara las navidades
al calor de una familia construida
con los restos de otras familias que
desde 1976 viven navidades de luto
por la ausencia de sus seres queridos.
Lo cierto es que desde 2002 hasta
finales de 2009, la distinguida señora
volvió a respirar el aire de la impunidad.
Pero el juez que se animó
a llegar al fondo de la verdad, el que
la mandó entre rejas con pruebas
irrefutables y sólidos fundamentos,
al firmar la orden de detención firmó
su propia sentencia: en un abrir
y cerrar de ojos, Roberto Marquevich
perdió su condición de juez y se
convirtió en un ciudadano de a pie.
Fue el propio Marquevich quien,
a finales de octubre pasado, decidió
hablar sobre los avatares que vivió
con la causa de los hijos de la viuda
de Noble desde que se animó a tomar
al toro por las astas.
En una entrevista exclusiva concedida
a Lumbre, Marquevich contó
con lujo de detalles los pasos que
siguió hasta ordenar la detención de
la poderosa y hasta ese momento intocable
mujer.
“Señora, usted se robó dos
chicos”, le dijo Marquevich a Ernestina
Herrera de Noble, quien
respondió con su silencio a la más
grave acusación que pudo haber escuchado
en su larga vida. Nunca, antes,
nadie se había atrevido a decirle
en la cara lo que muchos sabían y no
pocos callaban.
“Usted señora insertó datos
falsos en dos expedientes judiciales
con la complicidad de
dos juzgados, robó dos chiquitos,
les quitó la identidad y los
asentó en dos registros con un
nombre falso” fue la descarnada
expresión que Ernestina debió escuchar
de labios del posteriormente
destituido magistrado.
Las pruebas estaban a la vista: las
actas de nacimiento publicadas en
el libro La Noble Ernestina, del periodista
Pablo Llonto y que fueron
recogidas por Lumbre en su edición
de noviembre.
Las observaciones que se leen al
pie de cada documento son reveladoras
de las graves irregularidades
que la señora de Noble cometió al
registrar como hijos propios a Marcela
y Felipe, quienes fueron anotados
con el apellido de una persona
que había fallecido seis años antes.
Efectivamente, Roberto Noble,
el marido de Ernestina, murió en
1969 y su viuda anotó a Felipe co-mo nacido el 17 de abril de 1976 y a
Marcela el 23 de marzo del mismo
año, es decir, días antes del golpe
militar que instaló el terrorismo de
Estado como para que nadie dudara
de las novelescas versiones que
dio sobre el hallazgo de aquellas
dos criaturas.
ESQUIVANDO LOS ADN
Si la ilustre señora estuviese segura
de haber actuado legalmente,
si no tuviese nada que esconder, lo
primero que debió haber hecho era
someter a Marcela y Felipe a sendas
extracciones de sangre en el Banco
Nacional de Datos Genéticos.
Cuando una persona que es
acusada de cometer un delito tiene
su conciencia en paz, y si dispone
de herramientas apropiadas para
demostrar su inocencia, lo primero
que hace es utilizarlas.
La sistemática negativa de la
viuda de Noble para que Marcela y
Felipe se sometan a los exámenes de
ADN en el Hospital Durán es el más
claro indicio de la maniobra de ocultamiento
diseñada por los abogados
de la dueña del Grupo Clarín.
Primero aceptaron que esas
muestras se hicieran sólo con dos
familias, después fueron ampliando
el número hasta que finalmente el
juez Bergesio aceptó un pedido de
varios organismos de derechos humanos
para que el cotejo se hiciera
con todos los datos que existen en el
BNDG.
Pero como la extracción compulsiva
de sangre fue reemplazada por
muestras de ropas y objetos personales
(así lo determina la nueva ley,
pero sin descartar que los análisis
se hagan compulsivamente), el primer
análisis ordenado por Bergesio
estuvo rodeado de notorias irregularidades
que viciaron de nulidad
aquel acto.
La extracción de las muestras ordenadas
por este magistrado estuvo
precedida de un allanamiento a todas
luces irregular al domicilio de
Marcela y Felipe. Los peritos actuantes,
los funcionarios judiciales y los
abogados de las partes debieron esperar
más de una hora para ingresar
a la vivienda y esa sola circunstancia
valió para que los querellantes reclamaran
la invalidez del acto.
Después de este incidente, la cámara
de San Martín separó a Bergesio
y el caso quedó en manos de Sandra
Arroyo Salgado, quien adoptó
una serie de medidas que le dieron
un nuevo impulso a la causa.
Una de las primeras medidas de
Arroyo Salgado consistió en citar a
Marcela y Felipe a su despacho para
preguntarles si estaban dispuestos a
someterse a la extracción de sangre,
cosa que ambos no aceptaron.
La negativa era una posibilidad
cierta que la jueza había previsto y
por eso preparó de antemano un
operativo de seguimiento de ambos
jóvenes para llegar simultáneamente
a su domicilio y recoger allí prendas
y otros objetos para ser analizados en
al BNDG.
NUEVA MANIPULACIÓN
Analizadas las muestras por los
científicos del Banco que funciona
en el Hospital Durán desde su
creación en 1987, en los elementos
entregados por Marcela y Felipe
aparecieron células mezcladas y por
eso surgió la necesidad de repetir los
procedimientos.
Si, como se sospecha, la mezcla de
células fue un hecho preparado para
ganar tiempo y, de paso, para echar un
manto de dudas sobre la seriedad del
BNDG, estaríamos frente a una de
las tantas maniobras que la viuda de
Noble y sus abogados vienen utilizando
desde 1976 para ocultar la verdad
sobre el origen de Marcela y Felipe.
Las continuas dilaciones que se
han producido para establecer la verdadera
identidad de Marcela y Felipe
alimentan las sospechas sobre la
existencia de un nuevo operativo tendiente
a dilatar las cosas especulando
con un eventual cambio político que
le garantizaría a la viuda de Noble la
prolongación de su impunidad.
Seamos claros. Ninguno de los
sectores de la oposición que tienen
posibilidades de alcanzar el poder
político en 2011 se ha pronunciado
en favor de la verdad y justicia en el
caso de los hijos apropiados por la
señora de Noble. Todo lo contrario.
El silencio ha sido el denominador
común y si alguien habló del tema no
fue para reclamarles a los jueces que
lleguen hasta el fondo de la verdad
sino para solidarizarse con la apropiadora,
como hizo Elisa Carrió, la
líder de la Coalición Cínica cuando
dijo que “los hijos de la señora de
Noble son nuestros hijos”.
Ningún dirigente político opositor
de los que tienen expectativas
de ganar el gobierno repudió los dichos
de Carrió. Mucho menos puso
en su agenda el caso de Marcela y
Felipe Noble ni el de los centenares
de chicos robados durante la dictadura,
hoy hombres y mujeres que
continúan siendo rehenes de sus
apropiadores.
Cuesta creer que el futuro de un
país pueda estar condicionado por
quienes han cometido delitos de lesa humanidad
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Efrain
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