NO SABE, NO CONTESTA
Desde que Marcela y Felipe aparecieron en la redacción de Clarín, los periodistas del diario comenzaron a plantearse algunos interrogantes. Una de las primeras preguntas que se hicieron tenía que ver con la fecha del fallecimiento de Roberto Noble, el fundador del matutino y la edad de aquellos niños. Si Noble había muerto en 1969, era imposible que tuviera dos hijos nacidos siete años después. Las versiones sobre el origen de los dos niños entre los trabajadores de la empresa fueron creciendo con el correr del tiempo y se tejieron toda suerte de hipótesis. Unos decían que habían sido traídos del Chaco, otros que eran de Paraguay y así sucedió hasta que apareció otra versión: que los niños podían ser hijos de desaparecidos.
Los comentarios sobre los dos niños no sólo se hacían puertas adentro del diario: también estaban en la calle, aunque pasaron algunos años hasta que el tema salió a la luz pública. Eso ocurrió con la instalación del gobierno de Raúl Alfonsín, cuando las Abuelas de Plaza de Mayo comenzaron a recibir las primeras denuncias sobre los hijos adoptados por la viuda de Noble. “Busque en Clarín” le dijo por aquellos años Patricio Kelly a Chicha Mariani en un encuentro que la entonces presidenta de Abuelas mantuvo con Kelly en compañía de Matilde Artés, otra de las abuelas que por aquellos días buscaba a su nieta que estaba en manos de Eduardo Rufo, un parapolicial que integró la banda de Aníbal Gordon que actuaba en el centro clandestino Automotores Orletti.
SILENCIO DE RADIO
La reinstalación del caso de los hijos adoptados por Ernestina Herrera a partir de los últimos meses del año pasado ha desempolvado las carpetas que dormían en el despacho del juez Conrado Bergesio, a quien se lo separó de la causa precisamente por falta de acción. En septiembre del año pasado, cuando todavía entendía en el caso, Bergesio citó a tres personas estrechamente vinculas a Clarín para tomarles declaración testimonial con respecto a los hijos adoptados por la viuda de Noble.
Se trata de los dos principales directivos de la empresa -Héctor Magnetto y José Antonio Aranda- y el periodista Marcos Cytrynblum, ex secretario general de redacción de Clarín en 1976, año en que la viuda de Noble adoptó a Marcela y Felipe.
“No”, respondió Magnetto cuando le preguntaron si tenía conocimiento de que los hijos adoptivos de Ernestina Herrera podrían ser hijos biológicos de padres desaparecidos.
También respondió negativamente a la pregunta sobre si habían llegado a su conocimiento informaciones en ese sentido.
Otro NO fue la respuesta de Magnetto cuando se le preguntó si tenía conocimiento acerca de las gestiones que pudo haber hecho la viuda de Noble para adoptar a aquellos dos menores.
Tampoco sabía si la doctora Cadoppi había tenido algún tipo de intervención con respecto a esas adopciones.
“Recuerdo que fue el año 1976” respondió Magnetto a la pregunta sobre el año en que la dueña de Clarín había adoptado a aquellas dos criaturas.
“No me acuerdo exactamente” dijo el empresario cuando se le preguntó sobre el lugar de residencia de la señora de Noble en 1976. Pero de inmediato aclaró que era común que “la señora se pasara algunos meses en Punta del Este, en alguna quinta”.
De todos modos, Magnetto explicó que tenía entendido que el domicilio real era en la Avenida Libertador, en capital federal “y no me acuerdo si tenía algo en la provincia”.
Este punto fue decisivo para que el ex juez Roberto Marquevich ordenara la detención de la viuda de Noble el 17 de diciembre de 2002, al constatar que cuando adoptó a Marcela y Felipe, en 1976, su domicilio real era justamente en la Avenida Libertador pero en las actas de nacimiento de los niños figuró con domicilio en San Isidro.
Otra pregunta que generó una colisión entre los abogados de las partes estuvo referida a una carta abierta que publicó en Clarín la viuda de Noble cuando recuperó su libertad en diciembre de 2002. Los abogados de la empresaria se resistieron a la pregunta, pero finalmente fue formulada por uno de los abogados querellantes, quien se refirió a los dichos de la viuda de Noble sobre sus dudas acerca del origen de Marcela y Felipe y la posibilidad de que sean hijos de desaparecidos.
“Recuerdo que hubo una carta, lo que no recuerdo es qué dice la carta” contestó Magnetto.
Luego le preguntaron si había conversado con Ernestina sobre esa carta y en relación al origen de los niños adoptados. “La señora me comentó una vez, que ella lo que sabe del origen de los chicos es lo que está en los expedientes de adopción”.
Como colofón de los dichos de Magnetto, hay que recordar que lo que está en los expedientes de adopción fue juzgado en su momento por el ex juez Marquevich como falsos y por eso es que Ernestina Herrera de Noble fue detenida.
N. de R. Publicado en la edición de Lumbre mes de mayo. Nota complementaria de Los hijos de Magnetto)
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