LOS HIJOS DE MAGNETTO, ¿TAMBIÉN NUESTROS HIJOS?
“La segunda vez que fuimos a verlo, Magnetto nos dijo que si le decíamos quién había denunciado a la señora de Noble, él nos revelaba el nombre de los padres biológicos de Marcela y Felipe. Por supuesto que no aceptamos tan indigna propuesta”.
Aquel episodio lo viene repitiendo Estela Carlotto desde que volvió a instalarse el tema de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble a partir de unas declaraciones que hizo el ex juez Roberto Marquevich en una entrevista concedida a Lumbre a finales de octubre -publicada en noviembre pasado- y de la que luego se hicieron eco distintos medios periodísticos de todo el país.
Pese a la gravedad de los dichos de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, ni los fiscales ni los jueces que han intervenido en la causa han impulsado acciones encaminadas a establecer la veracidad de las expresiones de Carlotto, posteriormente desmentidas por el CEO del Grupo Clarín.
Si se probara que Magnetto conoce la verdad sobre el origen de Marcela y Felipe, el hombre fuerte de Clarín podría ser acusado de complicidad en delitos de lesa humanidad por haber contribuido al ocultamiento de la identidad de los dos niños –hoy jóvenes de 34 años- apropiados por la viuda de Noble durante la dictadura militar.
Pero hay otra historia que no tiene que ver con la señora de Noble sino con la del propio Magnetto. Una historia que encierra algunas llamativas coincidencias: los dos hijos del empresario también son adoptados. Y aquí viene la pregunta que muchos se han hecho y que quizás pueda ser respondida por Elisa Carrió.
La inclusión de la líder de la Coalición Cínica en el tema no es caprichosa. Surge de las declaraciones que el empresario José Pirillo le hizo al juez Conrado Bergesio en agosto del año pasado cuando el ex propietario del diario La Razón dio su testimonio ante el magistrado en la causa de los hijos de Ernestina Herrera de Noble.
Pirillo acusó a Magnetto ante el juez Conrado Bergesio no sólo por haber gestionado ante el dictador Videla -según sus dichos- la entrega de Marcela y Felipe a la viuda de Noble sino por la adopción de sus dos hijos Ezequiel y Marcia.
Pirillo fue más lejos con su denuncia: también involucró a Elisa Carrió en las gestiones para conseguirle a Magnetto los hijos adoptados.
“Magnetto me pidió por favor que dejara de publicar notas sobre el tráfico de bebés que se producía en el norte del país, porque eso afectaba a él y a su señora esposa por cuanto los hijos que él tenía –también adoptivos- los había conseguido a través de la intervención de su amiga personal Elisa Carrió”, versión desmentida por el entorno de la chaqueña, según publicó el diario Perfil con la firma de Natalia Aguilar (22 de agosto de 2009).
LOS SECRETOS DE MAGNETTO
Es realmente sugestivo que nadie haya advertido la gravedad de la propuesta que Héctor Magnetto le habría hecho a Estela Carlotto sobre la identidad de los padres biológicos de Marcela y Felipe, aún cuando ante una eventual denuncia judicial no existirían más pruebas que la palabra de Carlotto contra la de Magnetto. Pero lo menos que debieron hacer los jueces y fiscales de la causa era ordenar un careo entre las partes y ahondar en las investigaciones, sobre todo por el papel que se atribuye a Magnetto en las gestiones que hizo ante Videla para que la señora de Noble adoptara de manera absolutamente irregular –como está probado- a aquellas dos criaturas.
REVUELO POR UN ANÓNIMO
Cuando el destituido juez Roberto Marquevich tenía la causa de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, llegó a sus manos un escrito anónimo que llevaba la firma de “Claudio”. En aquel libelo se informaba que las Abuelas de Plaza de Mayo habían formalizado una denuncia contra Magnetto por la presunta apropiación de dos niños y que esa información había sido proporcionada por el periodista Joaquín Morales Solá.
El hecho aparece en la recusación de Marquevich (causa 3134) que hicieron los abogados de la viuda de Noble, quienes calificaron a la decisión del magistrado de encarcelar a Ernestina como producto de una confrontación entre el juez y el grupo empresarial del monopolio.
En ese punto, el escrito dice textualmente: “… Es en ese particular cuadro de sospechada confrontación donde también es dable inscribir la iniciativa adoptada de oficio el pasado 17 de febrero (2003) por el doctor Marquevich, ante la llegada a su despacho de una misiva anónima que le atribuía al señor Joaquín Morales Solá la versión de que Abuelas tienen formalizada una denuncia contra él (Sr. Magnetto) por idéntico tema (que el de la señora de Noble) en relación con dos hijos (fs.46 del legajo formado en la causa número 7552/01”).
Y continúa: “Porque, a decir verdad, no deja de sorprender que sin siquiera verificar si el periodista aludido había efectivamente enviado una nota con ese contenido al ignoto denunciante autodenominado Claudio, el señor juez de la causa haya resuelto oficiar a la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo a fin de solicitar se informe si en los registros de esa asociación existen antecedentes que relacionen a los hoy hijos de Héctor Horacio Magnetto con familiares de prisioneros como consecuencia de la acción represiva desatada por el régimen militar instaurado en 1976”.
En otro párrafo se dice que “no extraña en cambio la respuesta negativa de esa institución, dado el enfático rechazo vertido por el nombrado periodista respecto de ser la fuente de esa apócrifa información y su aclaración de que la adopción de los hijos del señor Magnetto data de los años 1984 y 1985” y que “lo declarado por Morales Solá puso al desnudo la irresponsabilidad de la denuncia y colocó a su remitente en el nivel de un vulgar provocador”.
Y agrega: “Pero con la lamentable secuela de que la encausada tuvo un nuevo motivo para pensar que la referida confrontación entre el magistrado que investiga su conducta y el grupo empresarial que la tiene a ella como a su representante emblemática, no es producto de su unilateral imaginación. Ello así, porque no es común que se de curso judicial a una gravísima imputación hacia el conocimiento de terceras personas –y mucho menos a instituciones que gozan de predicamento público- antes de realizar una elemental constatación que le otorgue un mínimo de credibilidad a la nota que contiene; con mayor razón cuando tampoco se advierte que exista el menor vínculo entre la gratuita agresión que tuvo como destinatario al más alto ejecutivo del Grupo Clarín y el hecho que constituye el objeto procesal de autos”.
LO QUE DICE MARQUEVICH
Consultado Marquevich sobre el revuelo que produjo aquel anónimo, el ex juez dijo que él había optado por el camino que correspondía seguir, es decir, consultar a las Abuelas de Plaza de Mayo para saber si esa entidad había formalizado alguna denuncia contra Magnetto por la presunta apropiación de dos niños durante la dictadura militar.
Marquevich dijo que la respuesta de las Abuelas era suficiente para satisfacer su requerimiento y que, por otra parte, una consulta a Morales Solá sería como hacerle la misma pregunta al propio Magnetto.
¿POR QUÉ CARRIÓ?
Los dichos de José Pirillo ante el juez Conrado Bergesio sobre la presunta intervención de Elisa Carrió en el caso de los hijos adoptivos de Magnetto, ¿puede haber sido una fábula del ex dueño de La Razón? ¿Pirillo quiso vengarse del Grupo Clarín por lo ocurrido con Papel Prensa y otros escándalos financieros?
Puede especularse que por despecho Pirillo haya puesto sobre el tapete la historia acerca del origen de los hijos adoptados por Magnetto, pero lo que no se entiende es la mención de Elisa Carrió en aquellos trámites. ¿Por qué Pirillo incluyó a Carrió en esa historia y habló de la amiga personal de Magnetto? ¿Cuál es la relación de Carrió con Magnetto y con el Grupo Clarín?
Cuando se reinstaló el tema de Felipe y Marcela Noble, una de las opiniones más llamativas fue la de Elisa Carrió: “Los hijos de la señora de Noble son nuestros hijos” lanzó la chaqueña a los cuatro vientos y se armó un mayúsculo revuelo.
Sobre Carrió cayó un aluvión de críticas, principalmente de los organismos de derechos humanos, a tal punto que la Asamblea Permanente decidió expulsarla del organismo al que había ingresado en los primeros años de la década de los noventa.
En ese contexto, los dichos de Pirillo cobraron mayor credibilidad de la que tuvieron cuando el ex socio del Grupo Clarín en Papel Prensa declaró ante el juez Conrado Bergesio en agosto del año pasado.
¿Por qué Elisa Carrió se colocó como virtual defensora de la señora de Noble? ¿Acaso ignoraba de qué manera llegaron a sus manos Felipe y Marcela? ¿O actuó de esa manera porque conocía la verdad?
En un arrebato de suspicacia uno podría creer que habló de esa manera para proteger a la señora de Noble y a su amigo Magnetto y, de paso, para protegerse ella misma.
Una pregunta para la señora Carrió: Los hijos de Magnetto, ¿también son nuestros hijos?
N. de R. Publicado en la edición de Lumbre mes de mayo)
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